La feria del libro I
Sólo hay una cosa que me fascine de la misma forma que una biblioteca, una caseta de librero o una estantería llena de libros: una papelería con todos esos objetos de escritorio, papeles, cuadernos, lápices, plumas, bolígrafos... Independientemente del uso que le de a los libros y a los útiles de escritorio, simplemente me fascina verlos y tocarlos. Pero no hay ferias de papelería, al menos que yo sepa, y que se pueda toquetear todo eso... además, sería mi ruina. Así que me arruino menos comprando libros, y menos aún mirándolos o cogiéndolos en una biblioteca, pero... la carne es débil... mientras haya cuatro cuartos en el bolsillo.
Desde muy pequeña una de mis mayores aficiones fue leer. Recuerdo el trayecto largo hasta una biblioteca popular a la que fui desde los 9 años. Iba sola, atravesando descampados y barrios marginales, tan contenta con mi mochilita. Abría la puerta, entraba, y me quedaba allí de pie, fascinada, mirando aquellas estanterías que se apoyaban en todo el perímetro de una gran sala con enormes mesas de madera. Podía ver tantos libros de una vez... Claro que cuando una es pequeña lo ve todo muy grande... Y yo con los ojos como platos, cada vez que iba. Tenía un gusanillo en la tripa mientras me decía: a ver cual cojo hoy, jo, cuántos. Y luego volvía a casa, por el mismo caminito hojeando lo que había cogido, más feliz que una perdiz.

Sí, era fascinación por el objeto en sí mismo. Luego el contenido podía ser más o menos fascinante (eran otros mundos, al menos). Hasta el punto en que una vez, un compañerito del colegio, de unos 10 años, me preguntó en el recreo mientras yo sostenía un libro “¿qué pasa, que tú haces el amor con los libros?”. (Los niños es que son muy precoces, por eso será que yo me quedé tan atrás en ciertos temas). Interpreté que me preguntaba que si estaba enamorada de los libros, pero no le contesté, creo, y seguí leyendo. Los niños son así... (Conté esta anécdota en un comentario de este post)
Reconozco que ya no leo tanto como antes, entre el trabajo y mirar las musarañas. Si es que el mundo (real o virtual) está lleno de musarañas interesantes... Leo como a trompicones, por oleadas de ansiedad lectora.
Soy de las que tiene siempre cuatro o cinco libros empezados. Los libros eternos... Me gustan las ediciones de bolsillo, para manosearlas bien, para meterlas en cualquier bolso, para que se les caigan las hojas, para hacer anotaciones sin remordimiento, para que me quepan más libros en las estanterías... Me parecen como más humanas. Y miro mis estanterías y siempre me parecen pocos, aunque sobren.
Pero no, ya no leo tanto. Aunque siempre que voy a comprar al hiper, paso por la sección de libros, y casi siempre pico... Siempre me estoy diciendo: a ver si me paso un día por la cuesta del Moyano, a ver los libros de viejo, a ver qué tesoro encuentro... pero luego me da pereza.
Y en primavera llega la feria... y allá que nos fuimos el finde pasado.
Me gusta El Retiro: ese hervidero de almas transeúntes ansiosas de respirar verde artificial en ese espejismo de naturaleza en pleno Madrid. Y ya sabeis, me gustan los libros.
(continuará...)
Ver la feria II y la feria III
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Me encanta saber de tanta pasión por los libros. Yo no la tengo, así en general.
De pequeña, me aburría ver a mi hermana horas y horas enfrascada en sus lecturas infantiles y quinceañeras, callada normalmente, riendo a veces; pero yo era incapaz de aguantar leyendo (ni los tebeos).
Sigo sin tener esa pasión indiscriminada por los libros, pero cuando pillo alguno (cada vez más a menudo), lo leo casi sin hacer otra cosa hasta acabarlo.
Le cogí el gustillo cuando "me presentaron" libros que me gustaron. Y... ¡hay tanto libro por el mundo! ;D
(Hablo de libros, todo el rato) :PElena — 10-06-2006 23:49:58
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Seguro que ahora lees más en el ordenador que en los libros. A mí por lo menos me está pasando eso... Y te lleva a leer otras cosas, porque claro, también se pueden leer "libros" en el ordenador.
Jose Angel — 11-06-2006 12:49:49
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Sí, leo más en el ordenador. Digamos que, ahora, mis fuentes son otras. Esas otras vidas, mundos, historias, y, también, informaciones, las encuentras, efectivamente, en el ordenador, pero, claro, el vehículo es infinitamente distinto. Probablemente internet no da "todo" lo que hay en los libros y más (ahora cualquiera puede hacer públicas su teoría, su historia, su novela, su poema, su vida...), pero la mayoría de las veces es como la comida rápida, como leer cosas de Reader's Digest.
Leer un libro, ya lo sabeis, es algo más que leer. Es una actitud del cuerpo y de la mente y del ambiente y del entorno y del ánimo y, hasta me atrevería a decir, sobre todo, de las manos y los ojos.
Pues eso... ya os contaré como siguió la feria del libro.suiG — 11-06-2006 13:20:33
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Ademas los libros arden bien y dan mucho calor en invierno. ;)
françois buren — 11-06-2006 13:32:27
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Sí, a 451 graditos, como usted y yo sabemos.
suiG a françois — 11-06-2006 13:37:45
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A mí me gustaba eso. Lo de mirar librerías y dejar pasar ratos interminables en ello, pero ahora me he pasado a la compra por internet. Lo cierto es que no encuentro los libros que busco en las librerías, y que cuando he encargado alguno no me han atendido bien en ninguna parte. Y no es que busque cosas muy raras, pero ¡es que no hay más que expositores de bestsellers! No quedan libreros de aquellos que tenían de todo y sabían y aconsejaban. Ahora se venden libros al peso, por la portada, que si os habéis fijado ya no son portadas, son anuncios.
Oz va cambiando — 12-06-2006 10:26:03














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