La serenidad
Rescato y retoco esta musaraña del pasado para hacerme recordar dónde estoy.
Este post se lo dedico a la mujer de Antonio B., Pepa, una de las personas más importantes e influyentes de mi vida desde la más tierna infancia, aunque no sé si se lo he dicho alguna vez. Y también a la sinigual Vampirella, porque hablar de Antonio es hablar de uno de los mayores expertos en el mito del vampiro, y claro, una cosa lleva a la otra... Y, por supuesto, a Spiral, por hacerme sonreir como la durmiente
30 de Mayo de 2004
A veces contemplo esta imagen. Me gusta esta talla de madera que tengo en el salón.
Yo la llamo la durmiente. Tiene esa sonrisa de Gioconda tan imperceptible. Me evoca la serenidad de alguien que está medio dormido medio despierto, y sonríe porque está a gusto o porque medio sueña que duerme.
Siempre quise llegar a un estado parecido de serenidad en la vida. Alcanzar un equilibrio.
Los sinsabores y los contratiempos nos llegan cada día, pero... atrás quedaron las soledades dramáticas de adolescente y los "nadie me comprende", "nadie me quiere" cuajaditos de lágrimas. Hacer de la vida un drama griego hace tiempo que no va conmigo.
Sí, hace años que ya no estoy sola, tengo a una personita a mi lado que me quiere y me acompaña en el día a día... pero creo que si ella me faltara, no creo que volviera a tomarme la vida como un desierto de desolación. Con ella he aprendido a disfrutar de cosas simples en las que antes no reparaba. Y esas cosas siempre han estado ahí.
A veces retumban en mi cabeza ecos de aquellas crisis existenciales. El olvido... Todo es mucho más sencillo. El mundo está lleno de cosas interesantes, aunque tengamos que lidiar con malos momentos y con estupideces. Como dice una amiga mía: "se llega a una edad que... gilipolleces, las menos y tonterías, ninguna", refiriéndose a que no malgasta su tiempo en ciertas cosas ni le da importancia a otras.
Siempre buscando la felicidad, y en esa búsqueda se nos escapa la felicidad. Porque, como decía Pessoa, siempre queremos ser otro y estar en otro lugar... así era la paradoja del pobre hombrecillo gris, pero qué razón tenía. Si nos desprendieramos de fatuidades, de eternidades, de trascendencias, de grandes búsquedas... tal vez comprenderíamos que lo importante es el equilibrio y que lo que buscamos está dentro. Serenidad. Y todo es mucho más sencillo.
Es una pena que las palabras sean tan imprecisas. Como dice mi amigo Antonio Ballesteros en su libro "Historia de la serenidad", citando a Borges: "trabajamos a tientas. El universo es fluído y cambiante; el lenguaje, rígido".
Yo añadiría más, el lenguaje es impreciso, superficial, poco certero; pero es lo único que tenemos.
Y a veces la búsqueda es simplemente una búsqueda de palabras para expresar lo que somos, lo que tenemos, lo que sentimos.
Yo, hoy por hoy, me siento serena, como la durmiente, pero despierta.
Es curioso que un experto en el mito del vampiro (ese fantasma colectivo) escribiera un libro sobre la serenidad.
¿Alguien referenció esta musaraña?
URL para referenciasTambién en las musarañas...
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Gracias. Y hablando de vampirismo, ¿has visto "El ansia"? Es una de mis películas vampíricas favoritas. Directamente al cuello: VAMPI
VAMPI — 10-05-2006 22:27:21
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La Deneuve y la Sarandon.... ufff, me tiemblan las piernas. Y yo quería sólo hablar de la serenidad... Eres mala.
suiG a Paloma — 10-05-2006 22:39:02
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Una imagen ilustrativa para todos:

suiG — 10-05-2006 22:43:26
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Yo no soy mala, es que me dibujaron así.
VAMPI — 11-05-2006 12:26:48
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Pues que vea todo el mundo lo bien que te dibujaron:

Ay, la serenidad que yo buscaba....suiG a Vampi — 11-05-2006 12:31:44
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GRACIAS
Andrea — 11-05-2006 14:54:36
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Ay, qué bonito.
Oz asiente — 11-05-2006 16:40:57
















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