Unicornios sub-marinos
Este texto apareció en mi anterior blog y quería recuperarlo. Nunca os he dicho que uno de mis iconos vitales es el caballito de mar. Tengo en mi casa muchas cosas que representan un caballito de mar, colecciono caballitos de mar. Me parecen seres diferentes. No parecen peces. Son animales extraños, hermosos, únicos. Su biología es apasionante, y hasta alguno diría que tienen la sexualidad pervertida. Esta pasión por los caballitos de mar comenzó con una historia de desamor junto a una chimenea en la que esos artilugios que sujetan los troncos eran unos caballitos de mar de hierro. Me pareció una contradicción ver a aquellos seres acuáticos en mitad del fuego. Y cuando no había fuego eran realmente lóbregos. Eran contradictorios y tristes como yo en aquel momento, durante aquel año de 1995.
10 de Enero de 2004
Un desvarío "surrealista" que escribí hace tiempo y que sirve de homenaje a unos caballos de mar que pasaron solos estas navidades.
UNICORNIOS. No es sólo el tema de una famosa canción. Era un DESTINO: "encadenamiento de los sucesos considerado como necesario". Tal vez sólo fuese una coincidencia que la palabra utopía estuviera unas pocas más abajo que unicornio, pero en ocasiones las palabras se encadenan también en la mente como símbolos, y desde aquí dentro me parecía el exterior como una sucesión de signos y SÍMBOLOS: "expresión sensible de algo inmaterial". Algo que yo trataba inutilmente de traducir, interpretar, expresar con... otros símbolos: las palabras.
Los unicornios, como las palabras, son invisibles. O, peor todavía, no existen. O, más terrible aún, se pierden.
Aquí dentro VIVEN caballos de mar como unicornios marinos. VIVIR: "morar en un lugar". Criaturas fantásticas que no hablan, viviendo en un hogar húmedo entre carnosas algas grises. El cerebro.
Original de Gustavo Araya
A veces parecen querer decirme algo... Encontré uno, además de unicornio, cíclope, que parecía el más desamparado y lo introduje con cuidado en este océano, desde el pozo frío y oscuro donde había habitado la mayor parte del tiempo.
Tal vez simplemente lo cambié de pozo. Un pozo de imágenes, símbolos y palabras. Aquella realidad forjada en hierro se hacía imagen, símbolo, PALABRA: "conjunto de letras con que se expresa una idea".
Aquel pedazo de realidad lo hacía mío, lo hacía inmaterial, lo hacía recuerdo, ya definitivamente inmarcesible por arte de magia. Lo convertí en testigo y prueba de mi paso por la vida.
Ya para siempre se quedó para habitar mi cerebro y ser la alegoría de mi existencia y mi utopía. Una desnuda y frágil ALEGORÍA: "ficción en virtud de la cual una cosa representa otra". Una ficción invisible, inexistente, que podría perderse en cuarquier momento entre las aguas del destino.
Si pudiera sumergirme en tu alma
se cumpliría un destino imposible
de pez caballo con aire de leyenda
navegando por sueños acuáticos,
y lunáticas sirenas pasearían
por lúgubres cielos de agua y de mareas.
Siento que este post sólo puedan entenderlo en su dimensión Laura, Carmen, Bere...
¿Alguien referenció esta musaraña?
URL para referenciasTambién en las musarañas...
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Tienes razón... lo peor es la perdida, incluso peor que la inexistencia. ¿Don de van las cosas que se pieden...?¿dejan de ser?
Ah, y no te disculpes, l@s demás lo entendemos en otras dimensiones que quizás hacen existir estás palabras incluso más allá de ti y del sentimiento que te impulsó a escribirlasAndrea — 26-04-2006 02:43:29
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Practico submanismo. Es una actividad que recomiendo a todo el mundo. Es una sensación marabillosa, ingravidez, silencio, calma. Pues en una ocasión, la inmersión consistía en ver a un caballito de mar que vivía dentro del maletero de un coche que se había despeñado hace años por un acantilado. Era precioso, pero me dejó una sensación extraña. No puedo explicar lo que sentí, pero desde entonces, cuando me siento mal, tremendamente mal, me identifico con el caballito del maletero del coche despeñado: fuera de lugar y en un universo que no es el mío.
Guiomar Fernández — 26-04-2006 10:27:58
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Ese "marabillosa" es más maravilloso si cambiamos la B por una V.
Guiomar Fernández — 26-04-2006 10:29:32
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Sí, a veces nos sentimos unos raros en mundos ajenos.
suiG — 26-04-2006 11:25:33
















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