26-04-2006 02:25:56
París para diabéticos
9 de Junio de 2005
Tenías que haberlo visto. Qué imagen. No era una maqueta o un concurso de postres. Me levanté de la cama, me asomé por la ventana y allí estaba. La Torre Eiffel enterita de chocolate. Simplemente me desperté y la vi.
La Torre Eiffel era París. Y desde siempre, para mí, París fue croissant con mermelada, fondue en mi paladar... en mi boca chocolate derretido, el Sena en noviembre lamiendo la tarta Notre Dame; en mis manos, suavemente, el bateau mouche arriba y abajo, como un cuchillo untando confitura en el brioche.
Dulzor de existir, sin prisa, y saborear cada mirada a la ciudad como un desayuno en domingo. Cada imagen se hacía delicia de repostero en mis ojos.
Ojalá hubieras estado para verlo. Te hubiera dicho: “¿quieres desayunar conmigo? Te invito a comerte París a bocados.”
Nos detendrían por vandalismo y cuando el gendarme nos preguntara el porqué de esos churretes de chocolate en los morros le diría que te besé bajo la Torre Eiffel.
Y si nos meten en la cárcel... siempre nos quedará París con chantilly tras las rejas.
Desde que vi aquella imagen soy cocinero y voy haciendo fotos por el mundo.
(Dedicado a mi amiga fotógrafa Vicka, en Jerusalén o donde esté ahora, pero no te acostumbres. Recuerda que esto sólo era un ejercicio de estilo, que luego todo el mundo cree que lo que sale en un blog es la vida real y privada del autor)..















Usuarios Online:



