Lo que hace la edad...
Hace poco le contaba a Andrés Aberasturi la historia de mi bisabuelo Delfín, el pastor de ovejas: un hombre sencillo que vivía con parsimonia. Con el tiempo un@ va como apreciando ciertas cosas en las que antes, quizá, no se fijaba.
Yo intento también contemplar la vida parsimoniosamente, aunque supongo que no es lo mismo hacerlo siendo pastor de ovejas en Castilla en los años 20-30 que trabajar en la ciudad en este siglo. A ver si me explico.
Me pongo a pensar en mi día de ayer. Ayer hice algunas cosas. Pero me vienen a la cabeza unas imágenes y unos sonidos, que vienen a ser el resumen de lo importante de ayer.
- La cara de mi chica dándome un beso cuando se va a trabajar y yo estoy medio dormida aún.
- Observo el vuelo de una cigüeña que sale volando de lo alto de la antena donde tiene su nido, imágen que veo cuando me asomo a la ventana de la cocina.
- Luz Casal suena en la radio del salón.
- Los árboles asoman desnudos por encima del tejado que se ve bajo la ventana.
- Un niño pequeño sucio corre por el patio de una casa rural junto a la carretera y lo veo desde el coche. No es la primera vez que me fijo en él. La imagen dura un instante.
- Veo la ciudad a lo lejos con el cielo gris mientras voy en el coche a trabajar.
- Mientras, en la radio, suena “In the getto” de Elvis.
- Ya en el trabajo, mientras hago lo que tengo que hacer pienso en la escapada al campo de este fin de semana. Imagino el viaje. Imagino el sitio.
- Vuelvo a casa y veo las luces de la ciudad que queda atrás en la noche y las luces dispersas de mi pueblo.
- No hay nadie en la calle.
Dentro de poco esos recuerdos se desvanecerán. Aunque algunos se repetirán y para mí serán siempre nuevos y serán los que recuerde.
No me importa la cotidianeidad. Me gusta. En realidad, quizá es lo que buscamos. Aún así...
Yo creo que mi bisabuelo era un hombre sencillo y que vivió así, pero en realidad no sé nada de él. Para la inmensa mayoría de los demás no existimos, para casi todos somos superficie, para algunos tienes nombre, para tu pareja eres Él o Ella, para tu madre eres alguien, para un@ mism@... a veces, somos un misterio. Nadie puede saber quién eres, todo el mundo lleva lo que yo llamo “una vida secreta”, que es lo que imagina y piensa y sueña a lo largo de las horas y que apenas sale al exterior.
Con los años quiero que mi vida secreta sea parsimoniosa, contemplativa, con esas imágenes y sonidos en los que casi nunca nadie se fija.
Mirar las musarañas, como creo que hacía mi bisabuelo Delfín cuando iba al campo con las ovejas, con apenas un pan y un queso a sentarse debajo de un árbol.
¿Alguien referenció esta musaraña?
URL para referenciasTambién en las musarañas...
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Te comprendo, porque la palabra clave es una que a mí también me gusta usar: cotidianeidad. Es tan diferente lo cotidiano de lo rutinario...
Oz comprende — 15-03-2006 15:26:14
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Sí, todo lo que dices no pasa al currículum ni a la biografía de uno, pero a veces es lo más cercano a nosotros y lo más importante. Y muchas veces, tomado en sí mismo, no es nada distinto de lo que le pueda estar pasando al vecino.
Jose Angel — 15-03-2006 23:29:53














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