Postales
Hoy voy a hablar de los blogs, como una más en esta llamada “fiebre bloguera” de hablar de lo propio. A mí no me da fiebre pero sí que me ocupa algún tiempo en el día y, como ya conté una vez, tengo un trabajo que consiste en hacer la O con un canuto, así que puedo disponer de 8 horitas para pensar en lo que quiera. Y muchas veces se me ocurren cosas de las que hablar en el blog, pero que luego, por pereza o tiempo o qué sé yo, no materializo en un post.
En cualquier caso, hoy tengo tiempo…
Oteo por una rendijita en el buzón virtual del blog para ver si tengo algún comentario nuevo. Creo que un@ se pone content@ cuando descubre que algo hay ahí dentro, como cuando metiendo la mano por la rendija del buzón del portal de verdad, consigue tocar con la punta de los dedillos el borde de un sobre o de una postal, o, escudriñando la ventanita minúscula, ve lo que parece un cartoncillo de colores o una cosa franqueada.

¿A quién no le gusta recibir postales o cartas? El que diga lo contrario miente, aunque ya no esté de moda el correo postal.
Pues esto es casi lo mismo. Cuando recibo una postal de un amigo, de cualquier lugar del mundo o de la península, voy corriendo al mapa para ver exactamente dónde se encuentra y luego, normalmente, la coloco donde puedo en el mueble del salón, que parece ya un kiosko.
Un@ escribe un blog y ve pasar las visitas, de lugares lejanos, cercanos, y no es que sea éste un lugar muy concurrido (digamos que es modestamente concurrido), pero últimamente parece que no recibo muchas postales. Por eso me pregunto a veces si son visitas azarosas, si los contenidos no serán demasiado interesantes, si a mis visitantes les da a veces tanta pereza escribir una postalita como a mí un post de puño y letra, si me estaré volviendo absurda y olvido que un diario-blog es eso, un diario íntimo y personal, intransferible y sin necesidad de constatar lectores… pero no, un blog es siempre una pequeña trampa al llamarse diario.
En cualquier caso sólo era esa tontería. Con postales o sin postales, bienvenid@ a mis musarañas. Es posible que te mande yo misma una postal si encuentro tu buzón.
¿Alguien referenció esta musaraña?
URL para referenciasTambién en las musarañas...
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A mí me gustaba, sí. Mandaba postales a los amigos cuando me iba por ahí de viaje. Y escribía cartas, y tenía, y tengo por algún lado, unas hermosas plumas estilográficas de gran valor, gordas como pepinos, y pesadas como un paraguas.
Que les den por saco, joer, esto es mucho mejor.Oz escribía — 18-04-2005 18:53:47
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Sí, es más rápido, más... pero soy una sentimental, y como decía José Saramago: "Jamás una lágrima podrá emborronar un e-mail". Snif, Snif.
Gracias por esta postalica norteña.suigeneris — 18-04-2005 18:55:53
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Pues a mí me llega una media de una postal al año, y cartas cartas, aún menos, creo; sólo quienes viven en el pasado parece que siguen escribiéndolas, y por los visto están fuera de mi círculo. En todo caso, menos veces aún llega una carta, o un comentario, de quien tú querrías que llegase, ahí chocan las fantasías y la realidad. Lo que sí llega, claro, es mucha propaganda, y mucho mail basura, unos treinta en mi caso por cada circular que me atañe, y unas diez circulares por cada correo personal. Lo malo es cuando empiezas a echar en falta hasta el correo basura, o cuando agradeces la felicitación de cumpleaños de El Corte Inglés... Tenemos muchos medios, pero poco los utilizamos, al menos por lo que yo veo a mi alrededor. Da miedo la inmediatez de la comunicación,, y es mejor guardar las distancias prudentemente.
José Ángel — 18-04-2005 22:56:36
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Si uno no viajaba, al menos coleccionaba las postales que le enviaban los que lo hacían. Era "cosmopolita", "de mundo", "viajado"...
Pero, ahora, tenemos trato con exóticos amigos virtuales.
Te mando una postal de una especie de géiser sobre el que alguien ha vertido detergente en polvo. Reverso: "A mí no me miréis."Hermione — 18-04-2005 23:24:43
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Bueno, mis amigos saben que me gusta recibir postales cuando viajan por ahí. Y yo también las mando cuando viajo. Incluso tengo una especie de "competición" con una amiga mandándonos portales por ver manda la más hortera o increíble: la de los trajes típicos bordados es un clásico que ha dejado de ser original, pero las puedes encontrar de lo más curioso. He de reconocer que ella me ha superado porque me manda fotomontajes increíbles, pero otras son auténticas postales de lo más kitch encontradas en cualquier parte del globo.
Ya no se escribe correo de puño y letra porque da pereza, pero es que parece que hasta el medio electrónico empieza a dar pereza también.
Ah, y gracias por éstas, vuestras postales, en el blog.suigeneris — 19-04-2005 13:16:08
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Yo hace siglos que no recibo nada por correo ordinario, y lo echo de menos.
El mail es perecedero, acaba evaporándose en alguna limpieza de carpetas, o cuando tienes una urgencia y has de hacerte sitio en el buzón como sea, o en una de las múltiples reinstalaciones de tu disco duro, en las que pierdes la mitad de la información (toco madera).
Pero las cartas siguen ahí años después, y las postales más, porque son pequeñas y rígidas y no se arrugan, y tienen foto y pocas letras para leer rápido.
Yo quiero volver a enviar postales pero no sabría a quien… se me apunta alguien? Que dices suigeneris?
Tautina — 20-04-2005 11:07:22
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Ummmm... nu sé, nu sé. ¿Puedo fiarme de dar mi dirección a una desconocida?
Cada comentario bloguero es una pequeña postal, aunque sea virtual. Pero puede que te mande una postalita de alguna manera...suigeneris — 20-04-2005 17:35:49
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Pues conmigo, al menos hoy, no te podrás quejar... eh!
Que estoy empezando a pensar que lo mismo te paralizo el buzón (es que no entiendo mucho de internet) con tanta misiva.
Y todavía voy por abril...athenealago — 23-09-2005 05:58:07














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