Cada idiota con su mascota
Ultimamente ando mu’ perra para escribir cosas propias, como habrás podido comprobar. Por eso me dedico más al “corta y pega” de noticias curiosas y viñetas, que también tiene su aquel. Pero a veces se me llevan los demonios con cosillas que veo alrededor y esta vez, con un pequeño esfuerzo, lo reconozco, voy a escribir algo.
En mi trabajo, que es el lugar donde me relaciono con gran variedad de personas y personajes, en los últimos días me veo rodeada de gente que, siendo benevolente y, claro, subjetiva (¿?), puedo calificar de idiota, por no llamarlos auténticos gilipollas (los calificativos son casi siempre personales e intransferibles y supongo que los creamos de acuerdo a los indicios que nos muestran los demás y que nosotros interpretamos así). Y estos indicios a que me refiero tienen que ver con la relación con sus “mascotas”.
Caso 1:
E., estúpida integral, viene y me cuenta: “He abandonado a mi gato en un refugio de esos para animales, porque claro, con la niña (de más de dos años ya)... nos daba miedo. En 20 días si no lo quiere nadie lo sacrificarán, pobre... Y nos hemos comprado un pedazo de acuario enoooorme.... MÁS DE 300 euros me he gastado!!, y le he metido dentro una ruina griega que queda chulíiiiisima.... joer, y ahora me entero que un acuario tiene un trabajo que pa’qué. Que si cada 15 días hay que cambiar no se qué, cada mes otra cosa, cada 6 meses no se qué del filtro... Ja, ja... yo creí que era echar los peces en el agua y ya está... Bueno, de momento el acuario está lleno y con la ruina esa decorativa... bueno, si se me mueren los peces siempre quedará bonito”.
Flipo con la gente que se embarca en cosas sin tener ni una mínima información de lo que conlleva tenerlas: desde tener seres vivos hasta, por ejemplo, comprarse una caravana (me estoy metiendo en este tema ultimamente), que algunos creen que pueden tirar de la más grande con su utilitario como si de una carretilla se tratara pero con lo de los animales se ve muy claramente y clama al cielo.
Caso 2:
J.C., panoli cum laude, viene y me dice: “No me fío de mi gato, me ha arañado ya un par de veces mirándome mal y mi novia está que trina, así que mañana tengo cita con el veterinario para que lo castre y le quite la uñas”. Hace un mes tuve una discusión con él porque le aconsejé que un gato casero convenía tenerlo castrado porque esto tiene muchos beneficios tanto para el gato como para la relación con el dueño, pero él decía que nunca castraría a su gato porque no “le iba a privar de su masculinidad”. En esto los hombres son especialmente sensibles. Yo le dije que lo castrara, pero que de ningún modo lo desungulara, que eso sí que era una salvajada porque no le reportaba ningún beneficio al animal, sino todo lo contrario. Para más señas la desungulación consiste en amputar la primera falange con la uña completa de cada dedo y es ilegal en muchos países, porque deja impedido al animal para su vida normal. Es como el corte de orejas o rabo (que se hace con no sé qué infame afán estético) y que es también ilegal en algunos sitios. El individuo en cuestión me asalta de nuevo y me pregunta: “pero, al castrarlo, no le quitan los güevos, no?” Y yo le digo que sí, que se extraen los testículos, a lo que él, aprieta las piernas y dice: “joer, es que a mí me gusta verle con los cojoncillos colgando”. Yo le informo de que los problemas de conducta se arreglan con “educación” y que la castración aminora los problemas de agresividad en un alto porcentaje, reduce el estrés metabólico del instinto reproductor, evita enfermedades y alarga la vida del gato, así que le digo que primero lo castre y que consulte con su veterinario, que debería darle pautas y alternativas con un tratamiento conductual o remitiéndolo a un especialista. Pero este tipo es de los que opina que a los gatos no se les puede enseñar nada, salvo a mear en una caja. (Se cree el ladrón que son todos de su condición, y es de los que de todo saben y opinan). La cosa queda más o menos así, y al día siguiente me viene diciendo que ya lo han castrado y le han quitado las uñas. Y pienso en él y el veterinario, que se han quitado un problema de encima fácil y cómodamente (no tengo prurito corporativista), y le digo: “¿y por qué no tienes un hámster o un conejo, que no arañan?” Y le miro con cara de pocos amigos y él a mí avergonzado.
Caso 3:
A., de profesión: “estar en la parra con una lata de coca-cola en la mano”. Esta es su mascota: la lata, no le he visto nunca sin una en la mano, y no le he visto jamás comer algo sólido. Dice que así no engorda y luego descubrimos que tiene su taquilla llena de bollos envasados y caducados. El otro día, entre sorbo y sorbo, va y dice: “Es que no entiendo por qué sólo vienen (inmigrantes) de lo peor de la sociedad, de lo de más abajo... anda que vienen profesionales o universitarios... no, viene gente sin estudios, del nivel más bajo de la sociedad”. Me lo quedo mirando fijamente y le digo ojiplática: “Pero tú te das cuenta de las gilipolleces que acabas de soltar por la boca? Es que se me revuelven las tripas oyéndote”. Y la conversación siguió más o menos así, hasta que me levanté y me fui a tomar el aire, pensando en el nivel español que él representaba: un tipo que siempre está medio pedo (no sé si de coca-cola o de idiocia intrínseca) y al que le han retirado el carné por conducir borracho y al que más de una vez le han partido la cara en la calle. En fin, espero que este no tenga animales en casa.
Y luego pienso... ellos quizá piensen de mí que también soy imbécil. Y eso me consuela, porque lo contrario me preocuparía.
¿Alguien referenció esta musaraña?
URL para referencias-
[...] Suigéneris, la encantadora Sui, que anda de mudanza. De mudanza de casa, ojo, y se la echa de menos. Sui tiene una bonita voz y canta y es alegre y se preocupa por personas en quienes otros apenas reparamos, pero ella las tiene siempre b [...]
Sin título — 2005-10-23 13:07:00
También en las musarañas...
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En mi casa lo más aproximado a vida animal que ha entrado, fueron unos cuadernillos de Félix Rodríguez de la Fuente. Dejaron de entrar en cuanto fuí consciente de la responsabilidad sobre mi presupuesto... ;)
A tu compañero de la coca-cola le vendría bien un destino dónde beber de su propia estupidez.Hermione — 06-04-2005 02:49:27
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Si que hay cosas que te hacen que la sangre te hierva mas de lo acostumbrado y es que parece a veces que la gente habla sin pensar,sin darse cuenta realmente de lo que están diciendo,porque yo pienso que no se puede ser de esa manera.Y luego les ves y hasta parecen que sean felices con su "ignorancia" porque es que no tiene otro nombre,por lo menos para mí,que a veces me siento un bicho raro en medio de muchas personas que parece que hablen un idioma distinto al mío.Por suerte,poco a poco he ido conociendo a personas que si merecen la pena y mira!! eso te alegra el día ¡jis! Un placer haberte leido ;-)
normajean — 29-10-2005 15:03:35














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