Ocurrencia del jueves por la tarde
No sé en que día vivo. Es lo que tiene estar currando ahora en el turno de noche. Pero sí, creo que ahora mismo, aunque acabo de levantarme, es viernes.
El lunes pasado dejé el coche en el taller para arreglar ese bonito recuerdo que me dejó el camión del otro día, así que menos mal que tengo el coche de mi niña para ir a trabajar por la noche, si no no podría ir a currar, qué pena.
Bien, pues estaba yo ayer por la tarde pensando en ir a una tienda que tenía de oferta un chisme parecido a éste que veis:

La verdad es que no hago nada nada de ejercicio. Soy mundialmente conocida como la reina de la siesta (placer sinigual) y sigo a rajatabla la ley natural del mínimo esfuerzo imprescindible. Y claro, a mi edad, eso empieza a notarse. Así que he caído en la trampa del body-building o casi: una cosa barata, que no te haga sudar y que haga algo mínimamente.
Reconozco que a mi no me aburren estas cosas monótonas y aburridas de hacer (me gano la vida con ello), así que dar pasitos encima de un cacharro es algo que puedo hacer 15 minutos diarios durante los próximos días, meses, años...
Pero la ocurrencia fue ir a buscarlo a la tienda sin coche... (continuará en breve).














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